14 de noviembre de 2008
31 de octubre de 2008
Nadie vio ni escuchó nada…
¡Qué pueblo tan Salao!.
Del libro Flor de Zarzas
Autor: Alfonso Noguera Aarón.
El estruendo despierta la mañana,
desgarrado llanto hay en cada casa,
mudo está el pájaro y la campana,
la sangre se derrama por la plaza;
en el aire retumba el tableteo,
las órdenes se funden con los gritos,
bebe el cipayo su traidor deseo
los sabuesos se apartan de sus sitios;
consumada está la masacre impía,
la mesnada se marcha en borrachera,
viudas y huérfanos a Dios confían…
el resto de su vida pordiosera;
Señor: ¿Acaso condenas algún día…
la terrena justicia y su ceguera?
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