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Aspectos sociológicos de la Internet:
OASIS DE SILENCIO CONTRA EL TECNOESTRÉS
Fuente: Servicio de Información sobre Internet

¿Le duele el cuello, las cervicales y la espalda; le arden los ojos y tiene vista borrosa; tiene molestias en el brazo y hombro derecho; no duerme muy bien y se sueña con su ordenador; se angustia si no puede consultar su correo electrónico por varios días; se siente incapaz de apagar su teléfono móvil aunque esté en una exposición de arte o en misa; literalmente el dedo índice de su mano derecha se le queda enganchado al ratón y, entonces, pasa horas y horas navegando sin rumbo fijo por Internet... en fin, de vez en cuando en las vacaciones echa de menos a su ordenador y, mientras toma el sol con su familia en la playa, tiene a mano el teléfono móvil, por si acaso? Piénselo, porque quizá está sufriendo de tecnoestrés.

Y seguramente, al leer esto, se preguntará ¿¡qué demonios es eso!? Pues una nueva «enfermedad» que padecen algunas personas que habitualmente trabajan con el ordenador, navegan por Internet, usan el teléfono móvil y tienen al alcance de su vida cotidiana cientos de aparatos tecnológicos, sin los que, digamos, casi no pueden vivir. Todo indica que, por ahora, no son muchos los pacientes aquejados por esta dolencia de «última generación», pero los especialistas advierten que si las cosas siguen como van y la gente no hace un uso más moderado y reflexivo de las nuevas tecnologías, esta enfermedad podría venir a más... Quién sabe, podría convertirse incluso en una epidemia, con la suerte de que, por primera vez, no afectará a los pobres, como suele pasar con las epidemias, sino especialmente a ejecutivos, profesionales y personas que trabajan habitualmente con estas herramientas.

De hecho, un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), citado en un artículo sobre Tecnoestrés de Adriana Vizcaíno, en el periódico La Reforma, México (http://www.reforma.com/economiayfinanzas/articulo/186157/default.htm), asegura que en los países industrializados, la rápida adopción de nuevas tecnologías y métodos de trabajo como respuesta a una lucha por la competitividad ha ocasionado un aumento en los casos de depresión y estrés: tres de cada diez trabajadores ingleses se confiesan afectados por las exigencias de la productividad.

Es cierto que muchos de los problemas físicos que se producen por el uso continuado de tecnologías obedecen a que los lugares de trabajo, el mobiliario, los aparatos tecnológicos no están bien adaptados ni dispuestos para evitarnos posiciones incómodas que, con el tiempo, pueden degenerar en dolores o dolencias. El ordenador no suele estar a la altura adecuada, las sillas no son apropiadas, muchas veces los pies no tocan el suelo o, al contrario, quedan prácticamente enrollados, la iluminación es mala, etc.

Permanecer por mucho tiempo en malas posiciones provoca diversas molestias físicas que pueden terminar en dolencias psíquicas: es común que el cuerpo recurra a síntomas físicos que suelen ser la antesala de la enfermedad real. Sobre el tema de ergonomía, se pueden consultar algunos boletines del SOI: http://www.ua-ambit.org/soi/bol131.htm y http://www.ua-ambit.org/soi/bol132.htm

No se arriesgue; es mejor tomar las medidas de precaución que sean necesarias: un uso ponderado de estos aparatos; una visión más crítica de las tecnologías y de su uso; el uso de brújulas de navegación, cuando se sumerja en Internet; tiempo para hacer muchas más cosas que estar frente al ordenador; y probablemente tiempos de silencio, sin ordenador, sin móvil, sin nada que impida que usted pueda encontrarse consigo mismo, con sus posibilidades y con sus límites; tiempo para estar con los demás; tiempo para contemplar y para disfrutar de ésta, su única y portentosa existencia.

No hay que olvidar que los usuarios seguimos siendo humanos y que los límites están a la vuelta de la esquina. Ayudará también revalorizar las horas de ocio y descanso y disfrutar de ellas como corresponde. En fin, buscar oasis de silencio, espacios de reposo individual y colectivo que nos ayuden a poner las cosas en su lugar.


. Algunas páginas de interés .


La página http://mundonoticias.galeon.com/noticias/tecnoestres.htm  asegura que los actuales ejecutivos deben soportar, además de las presiones y el creciente nivel de desocupación generado entre los niveles medios y altos, un nuevo motivo de estrés, denominado «tecnoestrés». El miedo al fracaso y a la pérdida del bienestar económico están produciendo un alto nivel de estrés –distrés, en realidad para los expertos– entre los ejecutivos, quienes se convirtieron, en los últimos tiempos, en los clientes favoritos para el diván de los psicoanalistas. Además, aunque no existen estadísticas concretas, se sabe que es cada vez mayor el porcentaje de divorcios entre ejecutivos.«Arrastran su problema laboral al ámbito de la familia y depositan en ella sus agresiones y sus broncas, con lo que logran romper sus vínculos afectivos».

La página de Medspain describe las tres fases que caracterizan el modo de producción del estrés. Veamos:

1.      Reacción de alarma: El organismo, amenazado por las circunstancias, se altera fisiológicamente por la activación de una serie de glándulas, especialmente en el hipotálamo y la hipófisis ubicadas en la parte inferior del cerebro, y por las glándulas suprarrenales localizadas sobre los riñones en la zona posterior de la cavidad abdominal. El cerebro, al detectar la amenaza o riesgo, estimula al hipotálamo que produce «factores liberadores» que constituyen substancias especificas que actúan como mensajeros para zonas corporales también especificas. Una de estas substancias es la hormona denominada A.C.T.H. (Adrenal Cortico Trophic Hormone) que funciona como un mensajero fisiológico que viaja por el torrente sanguíneo hasta la corteza de la glándula suprarrenal, y bajo el influjo de tal mensaje produce la cortisona u otras hormonas llamadas corticoides. A su vez otro mensaje, que viaja por la vía nerviosa desde el hipotálamo hasta la médula suprarrenal, activa la secreción de adrenalina. Estas hormonas son las responsables de las reacciones orgánicas en toda la economía corporal.

2.      Estado de resistencia: Cuando un individuo es sometido en forma prolongada a la amenaza de agentes lesivos físicos, químicos, biológicos o sociales, el organismo si bien prosigue su adaptación a dichas demandas de manera progresiva, puede ocurrir que disminuyan sus capacidades de respuesta debido a la fatiga que se produce en las glándulas del estrés. Durante esta fase suele ocurrir un equilibrio dinámico u homeóstasis entre el medio ambiente interno y externo del individuo. Así, si el organismo tiene la capacidad para resistir mucho tiempo, no hay problema alguno, en caso contrario sin duda avanzará a la fase siguiente. 

3.      Fase de agotamiento: La disminución progresiva del organismo frente a una situación de estrés prolongado conduce a un estado de gran deterioro con pérdida importante de las capacidades fisiológicas y con ello sobreviene la fase de agotamiento en la cual el sujeto suele sucumbir ante las demandas, pues se reducen al mínimo sus capacidades de adaptación e interrelación con el medio.

Últimamente ha surgido una técnica denominada Out door, dirigida a ejecutivos y otros trabajadores, que busca, entre otros resultados, rebajar los niveles de estrés y nerviosismo, a través de actividades al aire libre como orientarse en un bosque, escalar una pendiente hasta llegar a la cima, construir una cabaña o practicar rappel (http://www.activateya.com/2.htm, http://www.tpteam.com/metodologia.htm).

Direcciones de interés:
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