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Las
claves para negociar con Japón
Un experto en negocios y comercio revela cuáles son las
claves para que los exportadores colombianos puedan entrar
en el muy competitivo y exigente mercado japonés.
Por: Doria
Constanza Lizcano
Docente del Departamento de Gramática
Universidad Sergio Arboleda
Aunque parezca insólito, los japoneses únicamente consumen
papas criollas que sean perfectamente redondas. Y todo
porque dentro de su concepción cultural y estética la figura
circular representa la perfección. Todas las demás formas,
entre ellas la muy irregular y hasta amorfa “Papa de los
Andes” –como se conoce en Tokio este amarillento y típico
producto colombiano- les parece sinónimo de imperfección.
Cualquier comerciante que intente exportar papa criolla al
Oriente debe primero seleccionar, cuidadosamente, papas que
sean casi esferas perfectas.
Pero
eso no es todo. Los exportadores de melón también pasaron
por las mismas. Melón que no sea redondo “no es melón” para
los japoneses.
Sin embargo, y a pesar de lo que pudieran parecer caprichos
comerciales, los “frutos” de tantas exigencias saltan a la
vista: por un melón, por ejemplo, están pagando entre 30 y
300 dólares, dependiendo de qué tan redondo es. Y la papa
criolla se está convirtiendo en uno de los alimentos
favoritos en los restaurantes de Tokio. Colombia exportó a
Japón, en el 2004, bienes por valor de US$ 262 millones e
importó, desde Japón, bienes por US$ 644 millones. La
participación de Colombia, tanto en las exportaciones como
en las importaciones japonesas, alcanzó, en el 2004, apenas
el 0,1%. En términos de valor, las exportaciones colombianas
a Japón crecieron 4,3% promedio anual durante el período
2000–2004, mientras que los envíos japoneses a Colombia lo
hicieron en 5,3% promedio anual durante el mismo lapso de
tiempo.
Los japoneses son tan exigentes y estrictos en el control de
las normas sanitarias –una forma de proteger al consumidor-
que rechazaron el café liofilizado que intentó exportar la
Federación Nacional de Cafeteros de Colombia porque uno de
los químicos para procesar el grano, dicen ellos, es nocivo.
Como manifiesta Juvenal Infante, “llegaron incluso a
rechazar una degustación de café en Tokio porque el
recipiente era de cartón. Por supuesto, la entidad no tenía
a mano los certificados que garantizaban que tales envases
no causan daños a la salud”.
Infante, Director del Centro de Estudios del Asia-Pacífico,
Presidente de la Cámara Colombo-Coreana de Industria y
Comercio, catedrático de la Universidad Sergio Arboleda, y
uno de los pocos expertos colombianos en cómo negociar con
los países orientales, explicó a los asistentes a un foro
realizado el pasado 14 de Septiembre en ese centro de alta
educación las claves para tener éxito en el mercado japonés.
“No basta con tener el producto adecuado y buscar las
estrategias para venderlo; se deben seguir una serie de
pasos metódicos, pero necesarios, en un proceso que los
mismos japoneses señalan. Ellos no toman decisiones de
inmediato: las construyen en un proceso que los va llevando
al mutuo entendimiento, en el que la confianza, honestidad y
perfección son su punto de partida”.
Este colombiano, que lleva más de 10 años en Japón, conoce
esos pequeños y sutiles detalles que marcan la diferencia
entre un negocio exitoso y un fracaso. El talón de Aquiles
para los empresarios colombianos es que muchos, quizás la
mayoría, son muy impacientes, no hablan inglés y ni siquiera
japonés; y los productos que intentan exportar no cumplen
con las exigentes normas de calidad del mercado nipón.
Con todo, en esa línea de apertura comercial, Colombia ha
venido realizando importantes gestiones para entrar en el
mercado oriental con productos exóticos. Según el ex
embajador de Colombia en Beijing, Pablo Echavarría Toro,
“los asiáticos, en general, tienen una visión de largo plazo
y están convencidos de que los cambios súbitos afectan la
armonía, y eso lo aplican siempre que van a iniciar un nuevo
proyecto”
El problema aquí no son tanto las gestiones, sino conocer
que los negocios con los asiáticos funcionan sobre la base
del mutuo conocimiento, la confianza y la relación entre las
partes.
Tips para negociar
Lo que algunos empresarios colombianos han definido como
lentitud a la hora de tomar decisiones de los japoneses, no
es otra cosa que una singular característica de su cultura.
Meditar a fondo, observar los pro y contra, proyectar el
producto y asegurarse de su alta calidad y competitividad,
son aspectos que requieren tiempo de estudio. Es por ello
que se necesitará más de un viaje de negocios al Japón para
firmar un solo contrato.
“Primero, hay que conocer su cultura y entender que en los
primeros viajes no se hacen negocios, sino que se siembra
para una relación de largo plazo. El empresario colombiano
que vaya al Japón con la idea de cerrar un negocio en su
primera visita, va por muy mal camino”, asegura Infante.
“El éxito a la hora de intentar establecer una negociación
con los japoneses, radica en saber cómo piensan y cómo van a
reaccionar”, insiste. “Hay que partir de la base de que el
idioma se constituye en uno de los principales obstáculos;
por eso el inglés es de obligatorio uso, como también
algunas palabras en japonés para el saludo y etiqueta”.
“Tatemae”, la cara que se muestra, y “Honne” lo que se
siente, son dos aspectos de la personalidad del japonés que
causan frustración a la hora de comunicarse. Los japoneses
son extremadamente cordiales, y cuando escuchan a alguien
todo el tiempo están asintiendo, lo que se mal interpreta
como un sí a la propuesta de negocio. Ellos simplemente
están expresando que están atentos, escuchando, pero a la
vez están calculando, proyectando; por ello se dice que con
los japoneses nunca se sabe, pues una cosa es lo que
muestran y otra lo que piensan.
“Los japoneses se quedan callados, observan, piensan... y
después responden si les interesa o no. Esos espacios de
silencio no deben ser mal interpretados, sencillamente, su
tiempo interior tiene un ritmo más lento, son muy metódicos
y piensan a largo plazo. Por ello, otro de los secretos para
tener una negociación exitosa, es tener mucha paciencia”,
agrega Infante.
Así mismo, mientras que para los occidentales disculparse es
señal de debilidad, para los orientales es de extremada
cortesía disculparse y agradecer todo el tiempo; de hecho,
lo hacen antes de haberse equivocado, lo que erradamente se
interpreta como un acto de debilidad.
El contacto físico es poco frecuente, por lo que el
estrechón de manos, el espaldarazo y el beso cuando se trata
de mujeres no es aconsejable, basta con una venia.
Para los japoneses el espíritu de grupo se encuentra muy
arraigado, así es que en los negocios actúan en grupo y
deciden en grupo. Las reuniones de negocios se realizan con
un equipo numeroso de personas, mientras el colombiano
asiste solo.
En la mesa de negociación hay que tener en cuenta que el
japonés llega con la idea de ganar o ganar, por lo tanto, no
se deben destapar todas las cartas, ni ofrecer todas las
opciones de entrada. Tampoco se debe proponer una única
estrategia de negocios, debido a que a ellos no les gusta
sentirse acorralados, ni negociar bajo presión.
Algunas de las pistas que dan los japoneses para saber que
todo va por buen camino son: hacen muchas preguntas,
solicitan que les amplíen la información, piden detalles,
abren espacios de socialización, hablan de dinero,
finalmente concretan fechas y términos especiales de la
firma del contrato.
En cuanto a los colombianos se les aconseja:
Ir en una delegación de más de una persona
Realizar un frente unido
Realizar una planeación adecuada
Informarse lo suficiente, no solo en materia de negocios:
Sobre su cultura
Pedir disculpas y evitar el contacto físico
Buscar espacios de socialización, un bar o Golf
Los japoneses no negocian con mujeres
Tener persistencia
Repetir cuando sea necesario
No confundir gentileza con aprobación
No hacer concesiones de entrada
No hay que colocarlos contra la pared
Las relaciones son a largo plazo
Llevar suficientes tarjetas de presentación de dos caras
(inglés-japonés)
Llevar un regalo de presentación
Seguir la etiqueta japonesa: realizar venias y no tocar.
Finalmente, en la mesa de negociación con los nipones no hay
nada escrito, lo único cierto es que sin duda estos consejos
serán de gran utilidad a quienes estén interesados en entrar
a el muy competitivo y exigente mercado japonés.
*La autora es periodista, y docente en las Universidades
Sergio Arboleda, y Santo Tomás.
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