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La paradoja del
libro
Por: Miguel Mejía Vallejo
Comunicación
Social y Periodismo
Foto: cortesía:www.stjohnsyouthservices.org.au/publications.html
Es
sorprendente: en la capital mundial del libro el consumo per
cápita en el País es de 0,8 libros,
según Camilo Herrera Mora, en un
especial para la revista P&M (Febrero
2007). Ese consumo inferior a uno
representa un mercado cercano a los $260 millones
en el año 2.006.
Sin embargo, aún no es claro el porqué
la gente lee tan poco si la demanda de
libros va en aumento, claro, gracias a
la piratería. Esto conlleva a que el
problema no es que la gente quiera o no
leer, sino de los suntuosos precios en las
librerías. De todas maneras, y apoyando esta terrible situación,
según Herrera, el colombiano debe asignar sus gastos necesarios
y dejar de un lado los denominados gastos suntuarios, entre los
cuales deben considerarse los libros. En contraparte a esta
proposición está la entrevista dada a la revista Cambio al
presidente de la Cámara Colombiana del Libro, Moisés Melo; según
él entre el 30 y 40% de la ciudad no cuenta con librerías cerca,
eso significa que tenemos una falla importante no en la demanda,
sino en la oferta.
¿Por qué son un gasto suntuario los libros? Sencillamente porque
su consumo no es necesario para sobrevivir, además empiezan a
tomar camino los e-books y los archivos online creando un
cataclismo en las editoriales, sin embargo, en Colombia como en
algunos países tercermundistas (prefiero llamarlos en vía de
desarrollo), el acceso a Internet sigue siendo bajo.
Sí, los libros son caros, eso no podemos negarlo, y es por tal
que “la tendencia de libros de autoayuda está afectando el
mercado”, como lo afirma Herrera. La cuestión es que estos tipos
de libros son en algunas ocasiones, más accesibles al bolsillo
colombiano. Ahora, si por allá no llueve, por acá no escampa:
otra consecuencia de los excesivos precios de libro ha causado
que el 99% de los estudiantes usan las fotocopias como material
de uso (frente a la compra del material propio), esto según
Dinero, que continúa informando que la industria editorial
pierde al año más de $97.000 millones.
El tiempo es otro factor que juega en contra del mundo de papel.
Para los estudiantes, y quizás para algunos de los que ya
salieron del ámbito educativo, el tiempo radica más en otros
aspectos (las fiestas y salidas para los jóvenes; el trabajo, la
familia y la situación económica - vuelve y juega – para los
adultos; los trabajos y la falta de saber distribuir el tiempo
en los universitarios), que llevan entonces, a conseguir la vía
más rápida para salir del problema: resúmenes y análisis
literarios.
Dinero, en su versión en línea, publica (qué paradoja utilizar
este medio): “Según el estudio, mientras en el año 2.000, el
67,9% de los colombianos leía un libro habitualmente, para el
2.005 este indicador pasó al 65,9%. Pero en este mismo lapso,
también aumentó la lectura de revistas, periódicos e Internet.”
Un ejemplo claro de esta crisis (más bien de esta paradoja), es
que el bogotano – según Herrera – asigna 0,12% de su consumo
mensual a la compra de libros, lo que significa cerca de $640
mensuales, es decir, más o menos $8 mil pesos anuales ($7.680
pesos anuales, para ser más exactos).
En un segundo plano, según Enrique Hoyos Olier, profesor de
Literatura en la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de
la Universidad Sergio Arboleda, la cuestión no radica en que los
colombianos lean 0,8 libros, ya que estos son meros datos de
editoriales que muestran la baja compra de libros, esto
concuerda con el doctor Edgar Arias, gramático de la misma
Facultad, cuando afirma que es muy diferente el valor de libros
a que la gente verdaderamente lea. La cuestión no radica en el
poder adquisitivo del libro, sino en el querer leer, en mejorar
la lectura, en llegar a las raíces ancestrales de la lectura,
como indica Hoyos
Sin embargo, una solución ante la necesidad de generar hábitos
de lectura y además hacer que este medio sea accesible puede
resultar en la Feria del Libro, pero la única solución que
plantea esta opción es simplemente vincular al público con el
libro por medio de actividades culturales tanto para grandes,
adolescentes y pequeños; con algunas excepciones, la Feria no es
sinónimo de precios bajos, como la mayoría de personas creen,
según varios vendedores, los precios son iguales con la salvedad
en algunos textos determinados.
Ahora bien, la solución final no está en este escrito, está en
lo que usted debería hacer, y a la vez en su autorreflexión.
Nadie más que uno es el responsable de sus propios actos, usted
verá si quiere leer o no; por lo menos ya leyó este artículo, y
eso es un buen comienzo, y como dijo el doctor Arias,
parafraseando a Alvin Toffler: El futuro es para los jóvenes
que quieren aprender (o algo así).
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¿Por qué son un gasto suntuario los libros? Sencillamente porque
su consumo no es necesario para sobrevivir, además empiezan a
tomar camino los e-books y los archivos online creando un
cataclismo en las editoriales, sin embargo, en Colombia como en
algunos países tercermundistas (prefiero llamarlos en vía de
desarrollo), el acceso a Internet sigue siendo bajo.
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