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Tendencia en
Colombia en los últimos años, a una inflación por encima del salario
mínimo.
Por Juan Camilo
Cardona Barrientos
Ingeniería industrial Universidad de Antioquia
Imagen: blog.comfia.net/gallery/
En
medio de la crisis económica actual, en donde la demanda se ha visto
afectada debido a la perdida de poder adquisitivo de las personas,
se presenta una política económica a cabeza del gobierno de Álvaro
Uribe que afecta precisamente ese consumo. Esta política se refleja
en la tendencia que se ha venido observando en los últimos años de
establecer un incremento del salario mínimo poco acorde al costo de
vida y muy por debajo de él, esta situación se debe a que el
porcentaje de aumento del salario mínimo en los últimos años se ha
basado en las proyecciones que establece el banco de la república
con respecto a la inflación que se prevé, mas no en la realidad de
esa inflación para el año inmediatamente anterior, entendiendo a su
vez a la inflación como un aumento sostenido del precio de bienes y
servicios, medidos con respecto al poder adquisitivo y teniendo como
consecuencia el no poder recuperar la perdida del poder adquisitivo
del año anterior en caso de no cumplirse nuevamente con estas metas
. De igual forma, la decisión sobre el incremento del salario se ha
dejado en manos del gobierno, siendo establecido por decreto
presidencial a falta de un acuerdo unilateral entre los gremios.
Para las personas de menos ingresos, específicamente las que ganan
por debajo de un salario mínimo , grupo al cual pertenecen 6.5
millones de personas en Colombia, según datos del departamento
nacional de estadísticas DANE, el costo de vida en el 2008 se
acentuó en el 8.99%, cifra distinta al registro presentado por el
gobierno de un 7.67% de acuerdo al índice de precios al consumidor
(IPC), sirviéndole como escusa para establecer en ese mismo
porcentaje el aumento del salario para el 2009, demostrándose así
que la inflación o el costo de vida tuvo un comportamiento cruel que
afecto en mayor medida a los que percibieron menores ingresos.
Teniendo nuevamente en cuenta que el salario mínimo para el presente
año fue calculado según la pérdida de poder adquisitivo que se tuvo
en el año anterior como alternativa para recuperar esa perdida, es
evidente que el decreto por el cual el gobierno establece el
incremento de un 7.67 se vuelve injusto y poco acorde a la realidad
vivida por los de menos ingresos en el año anterior. Esta afirmación
concuerda con lo dicho por el ex magistrado Cifuentes, el cual alude
el criterio de igualdad consagrado en la constitución política y
donde expresa que es evidente que para la aplicación de este
principio, debe existir un criterio para definir el incremento,
acorde al impacto de la inflación a cada estrato socioeconómico,
refiriéndose con ello a que para el 2008 y en general los últimos
años la inflación a recaído con mayor fuerza sobre las personas de
menos ingresos.
A través de una cortina de humo se ha hecho pensar que el aumento
del salario mínimo para el año 2009 fue exactamente igual al
incremento del costo de vida en el 2008 y que además es una suma
bastante conveniente y justa, ya que según el gobierno y el banco de
la república, una vez más el porcentaje de inflación previsto para
el 2009 no sobrepasara el 5% y a su vez afirman que con este aumento
del 7.67 y una inflación del 5% se genera una diferencia que podrá
aumentar el poder adquisitivo de las personas para el 2009, y por
ende se remediaría la perdida en el año anterior. Siendo importante
aclarar que presentándose el caso de que el salario mínimo se
mantuviera por debajo de la inflación, se generaría un aumento del
poder adquisitivo y una pérdida de este en caso contrario caso en el
cual no habría ningún aumento del salario por así decirlo.
Igualmente el banco de la república ha trazado metas de proyecciones
para la inflación, las cuales no han sido logradas en los últimos
años, a pesar de que se ha mantenido en un digito se presento un
retroceso al ir aumentando cada vez más, como fue el caso del 2007
en donde el IPC subió 5.69 % con respecto al rango establecido entre
3.5 y 4.5 por ciento.
Otra de las declaraciones que sustentan esta situación de un injusto
aumento del salario mínimo que no sobrepasa ni iguala la inflación,
es la de el dirigente del polo democrático Gustavo Petro, el cual se
refiere a la necesidad de incentivar el consumo, en medio de la
crisis económica, para así aumentar la demanda y concluye diciendo
que para esto se hacen necesarios unos salarios reales más altos.
En conclusión podemos observar que existe una verdadera realidad que
no es aceptada por el gobierno, con relación a la diferencia entre
el incremento del salario mínimo y el de la inflación del año
anterior, siendo pertinente afirmar que el ajuste dado por el
decreto no es el criterio real que permite resanar la pérdida del
poder adquisitivo en el año pasado, perdida que se centro en los más
pobres, con una cifra de aumento tomada del IPC que no corresponde
al aumento en el costo de vida que sufrieron los estratos bajos,
dando como resultado una violación al derecho de igualdad para los
que resultaron mayormente afectados por el costo de vida. Para una
persona que gana un salario mínimo, el dinero le alcanza para
consumir lo más fundamental que es la canasta familiar , en estos
años se ha visto afectada por un costo de vida mayor, concentrado en
los alimentos con un 13% para el 2008, su desventaja de poder
adquisitivo es evidente a la hora de definir un incremento para el
salario mínimo.
Se hace necesario entones que para los próximos años se adquiera un
criterio mas justo y real para el incremento del salario mínimo, un
criterio objetivo que pueda permitir que se recupere esa perdida de
poder adquisitivo, seria además pertinente que se estudie la forma
de generar un incremento del salario mínimo mas proporcionado para
aquellos que ganan un salario mínimo o que obtienen menos ingresos,
que a su vez son los mas afectados por el costo de vida tan alto, de
esta forma se respeta el principio de igualdad del que tanto se
habla.