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De
sociedades digitales y otras bendiciones
Antes, en tiempos lejanos, digamos inmemoriales para usar un término
más acorde a lo que nos proponemos indicar, los individuos vagaban
con sus lanzas de caza, sin esperar cosa alguna mas que un buen
trozo de comida y un lugar acogedor donde descansar. Aquella vida de
nuestros antepasados no es que fuera básica, pero sí simple. Muchos
recuerdan una de las imágenes insignes del cine, esa secuencia de la
película dirigida por el genio Stanley Kubrick en su obra maestra
‘2001 Odisea al espacio’. Para los que se han privado del placer de
ver este filme se dirá que en un inicio un grupo de primeros-hombres
es cazado por un tigre dientes de sable; luego un grupo de
hombres-mono intentan robar a otro grupo de hombres-mono, hasta que
en un instante preciso, en un momento de luminiscencia divina, uno
de esos monos utiliza un hueso como arma y rinde ante sus pies a los
contrincantes. La imagen continúa y muestra al hombre victorioso
lanzando hacia el cielo aquel hueso, el cual vuela lentamente por
los aires, vuela y vuela mientras va girando y en su trayecto
alcanza el espacio exterior y se transforma en una apoteósica nave
espacial. ¡Bingo! una herramienta, se encontró con la tecnología.
Hoy en día los avances tecnológicos nos aturden: máquinas poderosas
que almacenan millones de datos, súper estructuras que acortan los
tiempos y, lo mejor, una red de información que ha logrado que la
aldea más alejada y paupérrima sea global. Así, los espacios de
comunicación se han descentralizado al punto que cualquier ciudadano
puede crear sus propios contenidos, logra modificar los ajenos,
hacer amigos al otro lado del hemisferio, realizar estudios
superiores en la Web, pertenecer a comunidades de toda índole y
reafirmarse como ciudadano del mundo. Y es en este contexto que “las
redes sociales” se han convertido en amplios espacios comunicativos
dedicados a saciar los gustos de los cibernautas y abrir nuevos
escenarios para reinventarnos las relaciones humanas. Hoy podemos
afirmar con certeza: “vivimos en un mundo pequeño”.
Así lo físico y lo virtual se bifurcan para lograr una relación
interdependiente. Ejemplo de esto es la marcha en contra de la
violencia en la que millones de colombianos protestaron por la
violencia y los grupos armados aquel 4 de febrero de 2008, cientos
de miles caminaron en más de 199 ciudades del mundo, y todo gracias
a los poderes inconmensurables de facebook. Las redes sociales dan
para todo. Hay quienes abrieron un grupo en contra de los hijos del
presidente Uribe Vélez, otros que protestan contra Julio Sánchez
Cristo – director de W radio- con el grupo ‘Julito no me cuelgue’,
otros que las utilizan como herramienta del marketing político, y a
nivel empresarial ni qué decir. Nosotros, desde ALTUS,
queremos que cada uno de nuestros lectores comience a hacer parte
activa de las redes sociales de la Universidad, llámese flickr,
facebook o twitter. La idea es que aprovechemos estos espacios para
deliberar y participar en el mundo de lo universitario.
Aún somos ese hombre-mono que nos mostraba Kubrick, tan solo nos
diferencia aquel hueso o máquina o red informática, así que la
evolución depende de cada uno de nosotros.
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Nosotros, desde ALTUS, queremos que cada uno
de nuestros lectores comience a hacer parte activa de las
redes sociales de la Universidad, llámese flickr, facebook o
twitter. La idea es que aprovechemos estos espacios para
deliberar y participar en el mundo de lo universitario.
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