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¡Bravo, señor
alcalde!
Por: Miguel Mejía
Columnista Altus
No,
no se confundan. No es ninguna ovación, ni felicitación alguna; todo
lo contrario, es la máxima expresión de sarcasmo dedicado al Alcalde
Mayor de Bogotá con sus "logros" y "gestiones" como burgomaestre
capitalino.
Nunca voté por este Alcalde, sospechaba que tanta politiquería iba a
engañar a los menos educados y darles falsas esperanzas a los más
ilusos. No, no se confundan, muchos fueron engañados, desde el
estrato uno al seis; muchos que están desesperados en encontrar una
opción a sobrevivir en esta jungla de asfalto y otros que gritan por
una medida que controle el movimiento vehicular, se sienten
estafados y sienten que tienen que aguantárselo cuatro años.
Sin embargo, muchas personas saben que se puede revocar el mandato
del Alcalde (como el de otros funcionarios), quizás algunos sepan
cómo es el procedimiento, otros no. La solución está en la Ley 134
de 1.994 en sus artículos 63 a 75. Ahora, el problema es que no
existe un líder que lleve el proceso que está implícito en los
artículos mencionados. Ya sea por ignorancia en el tema, por miedo
de represalias, o simplemente no querer “encartarse” con el tema,
las personas que quieren una revocatoria a Samuel Moreno, se están
acostumbrando a la frase: “está bien, pero ahoritica”, y el tiempo
fue pasando y nos aguantamos cuatro años de malas gestiones
políticas en la capital. ¿Por qué no seguimos el ejemplo de los
habitantes de Regidor en Bolívar, Curillo en Caquetá, Sonsón y Vigía
del Fuerte en Antioquia?
Ahora, el dolor de cabeza, o al menos lo que los medios han
resaltado con mayor interés, es el dilema del Pico y Placa todo el
día (pero no olvidemos el tema de la inseguridad y el de Medio
Ambiente). El tema es claro, Pico y Placa todo el día ha causado más
ampollas que curas, es el argumento casi diario de los medios, de
los comerciantes y de los transeúntes.
¡Bravo, Señor Alcalde! Se pifió, y no es del todo desconocido que
usted prometió una cosa y no la cumplió. Si lo veo en la calle puedo
confundir el Pastorcillo Mentiroso con el Burgomaestrillo Mentiroso
o como es bien conocido en la comunidad de Facebook, “Samuel
Diamante” (de la comparación jocosa del “Alcalde Diamante”, el
Alcalde corrupto e inescrupuloso de la famosa serie “The Simpsons”),
así que usted me disculpará si lo llamo por alguno de esos nombres
si topara con usted en la calle.
Cuando los particulares se quedan en casa, los taxistas hacen
fiesta
Cuando miré la guantera de un taxista, encontré un libro para el
manejo del estrés. Pensé que era muy oportuno haberme encontrado
este libro que asumo lee para contrarrestar en todo aspecto, a los
trancones capitalinos. Es que manejar en Bogotá es muy estresante,
se dice que si uno aprende a manejar en Bogotá, cualquier ciudad le
parece una triste aventura, incluso si maneja en Roma.
Aún así, para los taxistas, la medida del Pico y Placa todo el día
es una bendición, sin dejar atrás a los buseteros, que corren por
las vías capitalinas como un par de niños necios jugando en casa.
Así lo confirma una taxista que me llevó por toda la Carrera 30
desde la Calle 24 con 48 hasta la Calle 100 con 13, y que según ella
se podría gastar más de dos horas en horas de la tarde antes de esta
medida, a diferencia de ahora que se gasta máximo 45 minutos. Para
ella la medida del alcalde Moreno fue acertada.
El libro era ya, obsoleto pues no puede leer mucho debido a la alta
demanda de clientes ni tampoco existe un supuesto estrés. “Y que
piensa de la medida después de las 4 pm”, le pregunté. “No sé, yo
entrego el taxi a las 3 pm”. “Ya entendí por qué cree que la medida
fue acertada”, pensé.
El Pico y Placa ampliado ha funcionado únicamente en horas de las
mañanas y quizás en horas de la tarde, pero al caer el sol, las
calles bogotanas están adornadas por los faros rojos y blancos y
“musicalizado” por los ensordecedores pitos. Se puede ver fácilmente
una comparsa por la Carrera 7ª de color rojo y moviéndose al ritmo
del “Vals del Segundo” interpretado monumentalmente por Les Luthiers.
El contraflujo y la salida de los empleados de oficina complican el
tránsito, la normativa discutida debe o debía estar acompañada de
planes alternativos de viabilidad o de apoyo para ésta. Ya vimos que
no se pensó bien...
Finalmente me pongo a pensar y no recuerdo haber vivido un escenario
como el actual: manifestaciones, críticas, encuestas que demuestran
la desaprobación de lo que ha hecho Samuel Moreno; la idea de una
revocatoria de mandato jamás la experimenté antes (de hecho hasta
hace poco aprendí acerca del tema, un poco torpe, lo acepto). Un
consejo al Señor Alcalde: “la voz del pueblo, es la voz de Dios”.
No voté por Samuel Moreno, pero sí votaría por su revocatoria, no lo
justifico únicamente por el Pico y Placa ampliado y sus
consecuencias económicas, sino por el tema de la inseguridad, las
mentiras tan grandes que miden más de un Metro y la locura de acabar
con los humedales de la Autopista Norte (cuando lo que necesita
NORMALMENTE una autopista es mayor iluminación que la que tiene
normalmente la del Norte). No creo en un Alcalde “puppy” que dice
hablar por los más necesitados, aprovechándose de eso políticamente,
para ir subiendo poco a poco llevándolo a la Alcaldía Mayor de
Bogotá.
Ya que Samuel Moreno recalcó – después de haber sido elegido –, que
el metro básicamente se construirá después de finalizado su mandato
y era algo que iba a suceder, decidí comprar mi propio metro: es
amarillo y me sirve para muchas cosas, afortunadamente. En cualquier
ferretería pueden comprarlo e ilusionarse diciendo: “Por fin tengo
mi metro”. Entre mayor sea la medida, menor es la desilusión de un
truco barato de mercadeo político. Pero bueno, como dijo aquel
fulano: “yo no sé, yo no hablo de eso”. Sin embargo, lo admiro pues
todas las embarradas” y controversias los ha logrado en apenas 100
cm., por eso le digo “¡Bravo, Señor Alcalde! (¿?)”.